martes, 13 de diciembre de 2011

Mi sombra angustiosa.

Un día quizá, un gran libro he de escribir
Y plasmar, bien revivir en un libro de hojas nuevas
Que con el tiempo serán hojas viejas
Y ahí estará, aquella sombra

Vi un día tras de mí una sombra angustiosa
Vi un día tras de mí una niebla densa
Un hato de cuerdas
Que me ataron, y no soltaron más

Mi libro será pobre en prosa.
Pero rico en emoción
Cada hoja será despojada de su virginidad
De su suave estado de nacimiento
Cada hoja llevará consigo un día
Cada día de aquella sombra angustiosa
Cada momento eterno atado a las cuerdas de la angustia

Cuerdas de ansiedad, niebla de miedo, sombra de temor
Tardes de desesperación, instantes de silencio
Aromas de llanto, miradas de angustia

Qusiera que mis palabras fueran un emblema
¿Serás el resultado de mi soledad?
Quizá sólo eres ello
La materialización de mis caídas
De todos esos "NO" que cada uno de ellas pronunció
De cada una de esas ilusiones muertas, que llevo atadas, como en un paracaídas

Eres simplemente mi angustia
Mi compañía en la soledad
Esa falta de amor
Ese desértico cariño que he recibido; que he dado
Me besas, te beso
Me invades, me dejo.

Quisiera escapar de ti, sombra angustiosa
Corriendo suavemente, sin apuros
Dejándote de lado, y atrás
Pero no adelante
Corriendo suave, como un leve arpegio

Intentando alcanzar algún suave y bello paisaje
Donde no te encuentres tú
"Angustia, el temor del pasado"
Un lugar, donde no encuentre mi pasado
Ni la ansiedad de mi futuro.

Un lugar donde Cronos realmente haya muerto
Y me dejes, vivir con mi soledad
No tener que mirarte más, sentirte más
No tener que pensar que recorrerás mi cuerpo
Ni tener que recibir tu amargo beso

Ah, mi sombra angustiosa
Ambos sabemos que ello no pasará
Y que serás mi compañera eterna en la soledad
Eterna compañía en el silencio
Suave y amargo beso de noche

Tu amor de día apareció
Y el día no te deja
La noche no te deja
Eres siempre presente
¿Cómo me deshago de ti mi sombra angustiosa?
Esa es la respuesta que no encontraré
No mientras viva con ésta soledad.

"...ía"

Te podría proponer salir una tarde
Caminando, no importa como
Y el sol desde la altura nos podría mirar
Te podría proponer ésto..
.. pero no sé como

Te podría proponer que eligieras el camino
El día y la hora
Te podría proponer quemar el calendario y dejar el reloj
Pero quisiera proponerte algo
Algo que nos deje contentos a los dos

Te propondría que aceptaras como regalo
Este mundo y el otro
Y el de más allá
Quizá te propondría -no lo sé-
El sol, el cielo y los astros
Pero no es lo que quisiera
No te propondría (porque te propongo)
Que miremos el cielo
Miremos hacia arriba
Miremos el cénit, perdámonos
Perdamos la mirada en el infinito, siempre mirando ese punto
Ese punto aureo donde se juntan nuestras miradas distantes.

Te podría proponer perdernos en el tiempo
Largarnos caminando (ya te dije, no importa cómo)
Y no mirarnos nunca más en un espejo
Que nos veamos solamente el uno al otro
Y ver como tus ojos son el reflejo de los míos

Y te podría proponer luego de perdernos
Volver, y que todos pregunten ¿Quiénes son ellos?
Y nosotros sonreír
Y ellos no reconozcan nuestros rostros, pero recuerden la historia de tu mirada
El sonido silente que expresan nuestras pupilas
Perdidas en la del otro

Te podría proponer tantas cosas.
Y de todo lo que te podría proponer
Lo que más quisiera es mirar el cénit
Mirar ese punto ciego, que se posa sobre ti, sobre mi
Que nos sigue siempre a donde vamos
Compañía silente y eterna
Mirar aquel lugar que nunca miramos
Perder nuestras miradas en el infinito
Y que luego se encuentren perdidas

Te podría proponer lo que no se puede proponer
Y todo lo que se puede plantear
Podría, ese "..ía" al final
Podría, ese condicional
Esa diferencia metalingüística que me marca del "te propongo"

El día que te diga mirándote a los ojos
Sintiendo tu respiración
Tus latidos y temblar
"Te propongo..."
Voy a ser feliz
Porque al fin podré hablarte realmente
Y escucharás mi voz con otro tono
Y sentirás mis manos con otra textura
Y verás mis ojos con otra mirada.

En otras palabras
Te propongo querernos.

Cuando tú me ames

Cuando tú me ames no lloverá en mi invierno
Cuando tú me ames los cipreces crecerán, plagados de golondrinas que anidan
Cuando tú me ames el viento traerá notas de amor en sus melodías
ineludibles ráfagas; vendaval de pasión que transporta.
Cuando tú me ames las rosas florecerán todas juntas,
las aves volarán; la lluvia cesará.

Manantiales cristalinos
caerán por laderas, riveras, correrán
sus aguas cristalinas
cuando tú me ames.

Cuando tú me ames diamantes escondidos
saldrán de sus guaridas a alumbrar la tarde.
Arpegios de dulzura inundarán la atmósfera,
resonando de tu voz.

Éxtasis y pasión en tu mirada,
las cuatro estaciones pasando por tus pupilas;
todos los días de nuestra historia son y serán porque yo te quiero.

Las fresias surgirán de su anual sueño,
tomadas de sus coloridas y perfumadas manos;
junto al pasto irán por los montes, praderas y colinas,
irán delante, junto y tras tus pasos el día que me ames.
Si pisas o desjojas una de ellas,
sus pétalos te dirán en una voz coral:
¡Corre y ámalo!

Y cuando caiga el día,
y nazca el alba del día que me ames
las ojas de los sauces llorarán, y la alegría crecerá por sus ramas.
Y las vertientes cursarán,
y un estanque crearán; fuente de aves de fuego y nidos milagrosos.

El día que me ames, tendrá la noche calurosa.
Noche al día, día a la noche.
Jornadas eternas sin pensamientos claros.
Sólo para el día que me ames.

El día que me ames, las naranjas serán azhares.
Cuando tú me ames la lluvia será vapor.
El momento en que me ames, la noche será día.
El instante en que me ames, te besaré.
Y te llevaré a un monte, sólo para hacerte ver cuan bella eres
ante la inmensidad del mundo.

Cuando tú me ames, yo te amaré ... más de lo que te amo.

Luego... de un largo andar

Luego de un largo andar
Alcancé -después de caminar-
Aquel punto en donde nuestros caminos
Habrían de distanciarse.
He caminado largas distancias
Como una golondrina en vuelo

Mis piernas de andar mecánico
Están dudosas pensantes e inquietas
Caminando 17 años y de un momento a otro
Y sin mediar aviso se detienen
Mis ojos -impresionados-

Comienzan a formar tu figura en horizonte
Horizonte que se abre -igual que como solía abrirse-
Para que con tus piernas de ciprés
Desfilaras ante la mirada antenta
De las montañas inertes
Con sus ojos de animal sentimental
Mirando al horizonte ya marchito
Marchito como mis sueños
Que caen como piedras al fondo de un lago
Fundiéndose en un punto áureo

Luego de un largo andar
Luego de tanto caminar
Mi memoria alcanzó aquel punto
-lejano como el Nilo-
En que se separó de la tuya
Dejando tu recuerdo guardado en el abismo
De mi congoja creciente

Pero ahora estoy acá nuevamente
Pudiendo ver tu rostro
-cubierto de cientos de peces- dibujado al fondo del lago
Y puedo ver tu boca
Y puedo sentir tu boca
Puedo anhelar aquella zanja húmeda y cálida
Adornada por blancas perlas
E inundada de la ambrosía que surge de ella
Que surge como agua en un manantial

Y puedo sentir tus besos ansiar tus besos desear tus besos
E imagino aquellos días
Fríos y cálidos
Y aquellas cálidas tardes
Donde nuestros labios se buscaban el uno al otro
Ciegos y perdidos en el espacio
Dibujando caricias con nuestras lenguas

Aquel momento en que nuestros labios se abrían
Como compuertas al agua
Y las golondrinas apresadas salían de mi
Buscando anidar en tus cipreses
Y se perdían conmigo en aquel bosque
Donde tu aliento de hierbas me llevaba
A los brazos de Morfeo

Sólo recuerdo sólo anhelo y sólo imagino
Hasta aquíes mucho caminar
Pero es sólo un punto
Es hora es tiempo de seguir
Alcancé este punto olvidado
Y lo recordélo suficiente
Recordé cada sensación cada momento
La atmósfera
Lo recordé lo suficiente al menos
Como para no tenerlo más en mi mente
Como para olvidarlo
Borrarlo para siempre.

Sonríe una vez más.

He andado por caminos de faroles
Cabellos infinitos
Que llevan a la orilla de gran océano inexistente
Bajo la lluvia fría de mi mirada atenta
(ahí debajo no hay nada más fuerte
que tu presencia invisible)
Y no he podido ver más
Sentir más
Imaginar más
Que tu silueta reflejada en el agua.

Hasta aquí no he hecho nada malo
Me he apegado al libreto de mi vida, de mi camino
Siguiendo mi sombra, mi soledad como un cometa...
... no ha bastado
Solo he bebido tu sombra
Mis manos se marchitan esperando el calor de las tuyas

Quiero que me mires
Quiero que me toques
Quiero asomar mis ojos y perderlos en el abismo de tu mirada
Quiero asomarme a ti
Perdido en esta selva marchita
Selva de cemento, selva muerta
Selva irreal, selva inexistente
Selva de palabras, selva de emociones infinitas
¡Déjame escalar por tus alturas
aferrado a tu infinito cabello!

Sí me sonries, es suficiente
Si me hablas, me lleno con tu calor
Pero no te veo
No te siento
Solo puedo esperar expectante
Jugando el juego imposible
A la ciega de tu amanecer perfecto.

Estoy aquí, esperando en la eternidad
Aferrado a un muro imaginario
Dotado de alas de papel
Que se derriten al volar

Estoy aquí, esperando, la calma es mi compañera
La soledad me guía.
Estoy aquí, esperando verte caminar hacia mi
Y que sonrías una vez más.

Tú.

Tú, mujer de silueta difusa.
Que cuando caminas dejas una parte de ti en el pasado.
Tú, mujer de ecléctica belleza.
Que cuando despiertas se abre el horizonte y deja pasar al viento del norte.

Tú, mujer distante como el oriente.
Que cuando me miras congelas el tiempo, y quemas al mundo con tus ojos áureos.
Tú, mujer fría.
Que cuando te escribo tu mirada permanece inmovil, aunque en el fondo, no eres indiferente.

Tú, mujer dulce como ambrosía.
Que cuando caminas las mariposas te danzan una triste melodía.
Tú, mujer silente como el espacio.
Que cuando cantas comienza a llover, porque tu voz cálida da al espacio destellos de lástima.

Mujer, que tras de ti llevas las luces, auroras y astros.
Y van cayendo en el sendero impreciso que vas dejando.
Y va cayendo la nieve sobre el camino.
Derritiendo a las mariposas.
Y callando a las golondrinas, que encandiladas por la belleza áurea de tu mirada, vuelan al ritmo de tus pasos.

Mujer, que delante de ti se abre el infinito, a la espera de tus pasos.
A la espera de que tus pies se posen sobre su piel.
Y sientan el dolor de tu belleza.
Y mientras caminas, siento celos del mar, porque con su brisa te envuelve, y te vuelve indefensa.
Y siento celos de tu voz, porque siempre está contigo.
Y mientras más siento celos, más te voy queriendo mujer misteriosa.

Mujer, que te pierdes en el manto frío y lúgubre, cómplice silente de la noche.
Y siento celos de la noche, la noche anterior y la siguiente, porque cada noche duerme junto a ti.
Y siento también celos del día, porque te mira y lo miras concientemente.
Y llego a sentir celos de ti misma, porque no estás conmigo.
Mujer, eres la medida universal de perfección.
Así mismo como el tiempo lo es para ambos.

Mujer, por ti el mundo entristece durante 6 meses.
Y radía durante otros 6.
Mujer, por ti los grandes caen, cayeron y caerán.
Y nacen, nacieron y nacerán.
A estas alturas siento celos del aire, porque prolonga tu voz.

Mujer, haces que sienta celos del sol, porque toca tus labios, suave y permanentemente.
¿Y qué es de mi si ti mujer?
Un ser frío que escribe palabras al azar.
Que las escupe al viento, y se las lleva más allá de los camellos azulados que se posan en el horizonte.

Tú, mujer de mirada enigmática.
Haces dudar a la realidad con instintos confusos.
Tú, mujer. Tú mujer; mujer, eres tú.
Mujer.
Eres la realidad y la irrealidad.
Y eres la nada, el todo y también el intermedio.

Cuando muestras tu rostro al mundo.
Caen las miradas sobre el universo, porque lo vas iluminando todo a tu paso.
Cuando caminas altiva en medio de nosotros mujer.
Nadie se atrve a mirarte, porque todos saben que la belleza no es para ser marchitada con miradas sin sentido.
Y prefieren imaginar tu figura perfecta.

Tú, mujer de piel tersa y aliento de mirra.
Caen las golondrinas a tus pies.
Y el manto eléctrico de la aurora te lleva por un camino ardiente.
Hacia el descanso nocturno.

Tú, mujer.

Humo.

Mis ojos de calle sucia.
Mis manos de vereda solitaria.
Mi rostro de ciudad desierta.
Mi voz de automóvil melancólico.
Hablan.
Dicen.
Muestran a la soledad naciente.
Siente el aroma humeante del motor.
El jardín mecánico.
Con su eterno ronronear.
Que detiene el tiempo.
Detiene el espacio.

Las horas pasaron ya.
Los cipreses cubren toda esta tierra.
¿No ves que rodean tu conciencia?.
La luna reposa.
Y el mar vomita sus penas.
¡Ey! hay demasiados pájaros libres.

Puedo tocar arpegios en tu piano.
Arpegios al ritmo de mis latidos.
Latidos a la temperatura de mis manos.
El espacio llora y se inunda de estrellas, tantas que no es posible ver.
Son las tres de la tarde y ya oscureció.
Hay mucho humo de tabaco rodeando la tierra.
Hay mucho humo ahogando las conciencias marchitas.

Debemos correr al abismo.
Debemos saltar del abismo.
Debemos descender al mundo.
Ser atropellados por la realidad.
Creemos una parte de infinito para nosotros.

El ave sobre la colina.

El ave decidió subir por la colina
Y miró las luces del firmamento.
El viento desvió su vuelo preciso, pero siguió volando.
El ave atravesó la noche.
Cruzó el tiempo y su propia edad.
La vi pasar altiva en el cielo.
Mis nervios se pusieron alerta.
La vi, la escuché, la sentí; no había más opción.
No sabía que significaba.
Dejé mi mente fluír.
El ave era yo, después de cien años de viaje.
Venía a buscarme.

En silencio la contemplé.
Y vi mis ojos al mirar los suyos.
Convertí sus pupilas en espejos.
Puertas de plata que se iban a cerrar.
Y me miré por última vez.
Y vi mi rostro demacrado; la mirada rutinaria.
Sentí que debía volar, y ver el reflejo en el agua.
En ese momento me sentí decorado por el universo.
Mi mente me decía que me dejara caer en algún abismo.
Y mientras caiga me dejara impregnar por el viento.
Que rompiera mis ataduras, y me quemara con la luz de la realidad.

Cuando hice parte mía aquella luz.
Desperté en la ilusión.
No estaba donde quería estar.
(Nunca estoy con quién ni como quiero).
Me siento libre, observando mi reflejo en movimiento.
Sintiéndo el desplazamiento.
Observo las siluetas vacías de las cadenenas de la opresión.
Aquellos que cierran sus ojos y que pueden ver.
Nadie les enseñó que para no ver, hay que no mirar.
Quiero mostrarles a mi yo.
Mi aventura; que su gozo sea mejor.
Que se impregnen de el placer de volar en libertad.
Que entiendan el significado de las sorisas en sus rostros.
Y que sientan como fluyen las emociones por sus venas.
Como se excita su cerebro.
Como se alegra su mente.
Les diré: "Abran sus ojos, y miren de frente a la realidad".
Y podrán correr.
Quizá ... volar ...

Siento celos por...

Siento celos de la luna, porque la puedes ver día a día; noche a noche.
Siento celos del sol, porque te calienta e ilumina, y hace brillar tus ojos.
Siento celos del mar, porque con su brisa te envuelve, y te vuelve indefensa.
Siento celos del mundo, porque día a día ve tu rostro iluminarlo.

Siento celos del aire, porque prolonga tu voz.
Siento celos de las rosas que son dignas de tu atención.
Siento celos del cielo, que se prolonga infinito ante tu atenta mirada.
Siento celos de las olas del mar, porque las escuchas atentamente, hasta en tus sueños.

Siento celos de los cerros, que te miran día a día, momento a momento.
Siento celos del caminante solitario que pasa frente a ti.
Siento celos de la noche, la noche anterior y la siguiente, porque cada noche duerme junto a ti.
Siento celos de los astros, que te hacen voltear la mirada.

Siento celos del tiempo, porque es la única medida universal para ambos.
Siento celos de la música y sus notas, porque te pueden conmover.
Siento celos de tu voz, porque siempre está contigo.
Siento celos de ti misma, porque no estás conmigo.

Idea Nº8.

Mirando el horizonte más allá del cénit
Apareciste al fondo de mis sueños
Como un par de astros
Dos esmeraldas en la manta cósmica

Eras tan hermosa que olvidé como hablar

Caminaste junto a mi
Bajo un manto de llanto
Empapados de miradas cómplices y silentes
Sin rumbo avanzar

Eras tan hermosa que olvidé como besar

Bebimos un tembloroso café
Agitando nuestras chaquetas
Mirando sútilmente el iris del otro
Encandilado por las gemas de tus pupilas

Eras tan hermosa que olvidé como caminar

Ahora te paseas en frente de mi
Y dices no saber que estoy para ti
Aunque lo sabes y siempre te miro
Y durante breves instantes nuestras miradas se juntan

Eres tan hermosa que aprendí a cantar.

Día.

Cada mañana detrás de la empalizada celestial
Se asoma imponente el dios Helio
Y nace el día de su propia muerte
Como el ave Fénix

Cada vez permanece más con su mirada atenta aquella luz del firmamento
Despierta antes y duerme menos
Calienta al ser humano
Creador de vida

La mañana es el golpe de energía en la cara
Que asciende
Como el volantín bajo el aliento primaveral
Lentamente asomando su rostro sobre los rostros de otros

Al mediodía ya está cansado
Pero es el momento de mayor realidad del día
Su mirada penetrante e ineludible como la órbita terrestre
No existe la indiferencia al hablar de él

La tarde es una llanura
Donde los rebaños se alimentan y descansan
Donde duermen brevemente
Intentando alcanzar el firmamento

El atardecer es irreal y es efímero
Ese momento en que el sol comienza a agonizar
Y la vieja noche muestra su manto que se despliega
En esa eterna carrera de los días perdidos

El atardecer es el momento más irreal
Florecen las nostalgias y la realidad se funde con la ficción
Y nacen miles de nuevos mundos
Uno por cada mente pensante

El anochecer es frío pero lo más real del día
De mirada fría de presencia tétrica
La noche es la cómplice de lo prohibido
La concepción de las angustias

La noche es el génesis de los miedos
Y la compañera de los sueños
De las ideas que se presentan si esperarlo
Mientras se cumple una parte del ciclo de vivir

Y todo esto es un día
Mientras el sol está sobre nuestras cabezas
Mientras el sol se desplaza con sus alas derretidas por su calor
Y la noche lo persigue con su rostro oscuro y muerto

Plagado de astros del firmamento
Que se presenta como su rostro
Plagado de faros en el cielo nocturno
Y collares de diamantes brillantes

Si el sol se ve avergonzado
Se cubrirá de nubes como un biombo
Y se marchará a otro lugar
Haciendo todo más irreal.

Miro.

Miro a través de tus ojos
El sendero que se refleja en ellos
Miro a través de tus ojos
Como espejos de la noche

Miro a través de tus ojos
Océanos infinitos
Miro a través de tus ojos
Ventanas prohibidas

Y busco mi reflejo en tus ojos
Y al sol
Que sale por el derecho y se pone al izquierdo
Pero un sonido como de motor me interrumpe
Y estás muerta

Comienzas a caer ahora ante mis ojos
Y caes mirando mis ojos
Cayendo
caes
Desciendes

Miro a través de tus ojos
Y sólo se ve el abismo de tu soledad
Miro a través de tus ojos
Y se ve la nebulosa de la angustia que me atrapa

En tus ojos se produce el cénit de mi alegría
Y no puede estar más lejos
Porque no puedes estar más abajo
Al fondo

Caminando sin rumbo
Miro a través de tus ojos
Y sólo veo tus ojos
Y mi rostro en tus ojos
Y el mundo en tus ojos
El cielo y sus diamantes brillantes en su capa oscura
Pero no más allá de tus ojos
No más allá de tus iris

Caíste y caíste
Y ya no puedes volver
Galaxia de emociones
Ansiando ascender
Muerta
Fallecida
Difunta
Reducida a cenizas
O quizá no
Reducida a tu recuerdo
A la luz de tus ojos

Alas.

Desfilan ante mis ojos matices, reflejados en el agua
Pasan también las estaciones
Las cuatro estaciones son tres: invierno y primavera
Los colores del otoño y la hija del verano
Y el tiempo avanza rápido, en desfile se acelera.

Viene ya el invierno, asomando su frío rostro en el horizonte.
Yo acá, parado en la neblina
Mi mirada se fusiona con las gotas del cielo
Creo que es innecesario quedarme acá viendo esto solo.
Aunque no hay nadie a mi lado, más allá de mis pensamientos.
Me acompaña una bandada de golondrinas surcando el horizonte.

Miro el agua en el suelo, y se muestra como una cara triste
Dañada
Demacrada
Deteriorada
Estropeada
Aflijida
Angustiada
Mustia
Mohína
Apenada
Quisiera ahogarme en su tristeza
Y cambiar el tiempo
Como un poeta modifica sus versos.

Así, el desfile continúa.
Caen hojas con el viento cálido de la lluvia.
Y comienza a llover un día de Febrero
Impresionó a todos
No lo entendí
Mi dolor pende del cielo gris.

Mientras llueve, los gorriones vuelan
Y yo intento alcanzarlos con mis alas derretidas por el tiempo
Y el tiempo avanzó tan rápido
Junto con sus estaciones
Me dejaron atrás.
Muy rápido
Quedé atrás.
Ciego.

Entonces una piedra rodó desde el cielo, y cayó sobre el agua
Y puso final al extraño verano
Con el frío empecéa recordar y ver pasar
Cada estación, cada una más gris y triste que la anterior
Y llegó el verano, con sus gorriones
Y yo con mis alas derretidas y envejecidas
El tiempo es el único que no volvió al mismo punto.

Noche.

Noche
Diosa lúgubre del manto vigilante
Centinela de las pasiones ocultas
Eres la muerte del día
Y su gestación
Eres cómplice silenciosa y vigilante
De sentimientos prohibidos
Compañera eterna del caminante solitario
Qué como una escalera musical
Bajas en tu escala

Agonizante melodía
Y ya despliegas tu manto de diamantes luminosos como un techo
Vas subiendo desde el oriente
Y en la mañana desciendes al occidente
Metálicas, inertes y muertas
Y te hundes en el mar
Mientras el sol te persigue en carrera desigual
Por atrás de los cerros.
Noche, eres angustia latente
Eres fría, o a veces cálida
Eres de mirada aterradora
Oscura
Mi desesperación penetrante
El miedo más grande
Eres muerte
Eres fin
Y eres comienzo
Avanzas con el año
Y eres más joven, o más longeva
Pero siempre vuelas al ver al sol
Como las aves
(sólo las que se pierden en el horizonte, buscando el día
para dejarte atrás fría noche)
las
Noche
Te miro con miedo
No me haces feliz
Contigo nace la angustia en mi
Mientras tú mueres y naces y mueres y naces
Como el ave fenix.
Noche
Muere
Muere irremediablemente
Y cae
Piérdete en el abismo, cómo lo haces cada amanecer
O haz de esta mente herida, insensible
Para sentirte y serte indiferente.
Piérdete oscura harpía de mi mismo
Piérdete vieja Nix.

sábado, 19 de noviembre de 2011

sábado, 22 de octubre de 2011

Tú, mujer.

Tú, mujer de silueta difusa.

Que cuando caminas dejas una parte de ti en el pasado.

Tú, mujer de ecléctica belleza.

Que cuando despiertas se abre el horizonte y deja pasar al viento del norte.


Tú, mujer distante como el oriente.

Que cuando me miras congelas el tiempo, y quemas al mundo con tus ojos áureos.

Tú, mujer fría.

Que cuando te escribo tu mirada permanece inmovil, aunque en el fondo, no eres indiferente.


Tú, mujer dulce como ambrosía.

Que cuando caminas las mariposas te danzan una triste melodía.

Tú, mujer silente como el espacio.

Que cuando cantas comienza a llover, porque tu voz cálida da al espacio destellos de lástima.


Mujer, que tras de ti llevas las luces, auroras y astros.

Y van cayendo en el sendero impreciso que vas dejando.

Y va cayendo la nieve sobre el camino.

Derritiendo a las mariposas.

Y callando a las golondrinas, que encandiladas por la belleza áurea de tu mirada, vuelan al ritmo de tus pasos.


Mujer, que delante de ti se abre el infinito, a la espera de tus pasos.

A la espera de que tus pies se posen sobre su piel.

Y sientan el dolor de tu belleza.

Y mientras caminas, siento celos del mar, porque con su brisa te envuelve, y te vuelve indefensa.

Y siento celos de tu voz, porque siempre está contigo.

Y mientras más siento celos, más te voy queriendo mujer misteriosa.


Mujer, que te pierdes en el manto frío y lúgubre, cómplice silente de la noche.

Y siento celos de la noche, la noche anterior y la siguiente, porque cada noche duerme junto a ti.

Y siento también celos del día, porque te mira y lo miras concientemente.

Y llego a sentir celos de ti misma, porque no estás conmigo.

Mujer, eres la medida universal de perfección.

Así mismo como el tiempo lo es para ambos.


Mujer, por ti el mundo entristece durante 6 meses.

Y radía durante otros 6.

Mujer, por ti los grandes caen, cayeron y caerán.

Y nacen, nacieron y nacerán.

A estas alturas siento celos del aire, porque prolonga tu voz.


Mujer, haces que sienta celos del sol, porque toca tus labios, suave y permanentemente.

¿Y qué es de mi si ti mujer?

Un ser frío que escribe palabras al azar.

Que las escupe al viento, y se las lleva más allá de los camellos azulados que se posan en el horizonte.


Tú, mujer de mirada enigmática.

Haces dudar a la realidad con instintos confusos.

Tú, mujer. Tú mujer; mujer, eres tú.

Mujer.

Eres la realidad y la irrealidad.

Y eres la nada, el todo y también el intermedio.


Cuando muestras tu rostro al mundo.

Caen las miradas sobre el universo, porque lo vas iluminando todo a tu paso.

Cuando caminas altiva en medio de nosotros mujer.

Nadie se atrve a mirarte, porque todos saben que la belleza no es para ser marchitada con miradas sin sentido.

Y prefieren imaginar tu figura perfecta.


Tú, mujer de piel tersa y aliento de mirra.

Caen las golondrinas a tus pies.

Y el manto eléctrico de la aurora te lleva por un camino ardiente.

Hacia el descanso nocturno.


Tú, mujer.

sábado, 20 de agosto de 2011


Sonrisa almendrada

Llora y llora antes de la sequía
Bebe y bebe después del vendaval
Llena tu cabeza de cosas prohibidas
Y lánzate al abismo de lo inmoral
Cae cae cae y cae

Coge mi abrigo y el paracaídas
Y lánzate al abismo
Cae y cae
Sin detenerte hasta lo más bajo
Y si llegas abajo pídele al arquero de los días pasados
Que te lanze

Quema al mundo con tu mirada
Mirada creadora de mundos imperfectos
En latitudes imprecisas
Horizontes infinitos
Y vértices distantes
Situado en una atmósfera magnética
Que atrae a todas las cosas

Tus cabellos caen y mueren
Y forman un manto lúgubre sobre tu creación
Eres la Diosa del nacimiento
Y te veneran mediante el sexo
Y eres la Diosa de la destrucción
Te veneran con orgías
Y devoran frutas prohibidas

Ente metafísico
Estás ya en el décimo siglo de tu creación
Y sólo intentas mirar lo que hay en el espejo
Mirar tu rostro
¿No estás harta ya de verlo?
Es hermoso
Y basta para sostener tu mundo
Pero comienza a decaer
¿No ves que va muriendo?
Despierta

Ser divino
Mujer
Animal
Hombre
Niño
Andrógino
Bello
Feo
Armonioso
Alegre
Nefasto
Erótico
Real
Errante
Sagrado
Profano
Natural
Prohibido
Mío
Irreal
Surreal
Incestuoso
Onanista
Creador
Destructor
Suave
Perenne
Etcétera
Etc etc

¿No escuchas mis plegarias?
¿O te ensordecen tus propios gemidos?
Vives flotando en tu propio placer
Si te ahogas invítame
Invítate a ti misma
Bella nube del cielo azul
Y florece mientras llora tu manto celeste
Y se plaga de brillantes diamantes de la noche

Lléname de tu ausencia
Y plágame de tu vacío
Muéstrame tu secreto
Por el cual hombres han matado
Y otros han sido dioses
Dame una probada
Déjame mirarte
Y quedar ciego
Y si es posible mudo
Pero despójate

Despójate de las normas
Deja de lado los preceptos morales
Permíteme contemplarte
Tu aliento de almendras es el mejor prefacio que un hombre pueda ver
Sentir
A tu húmeda boca
Cálidos y maduros labios
Tu lengua creadora de mundos
La humedad y el calor de tus besos
Es una atmósfera en medio del universo
Densa
Atrapante
Acogedora
Almendrada y eterna

Se acerca la hora en que el calendario pasará al día 366
Y los últimos abrazos sellarán el fin de un día
El paso a otro
Y nadie lo nota
Si no es por el reloj
El mismísimo Cronos
El desterrado
Marginado
Odiado
Encerrado
Que siempre mantiene el tiempo corriendo
Aunque para algunos haya muerto con ellos mismos

Tus ojos son dos estrellas del cielo
Un par de perlas brillantes del firmamento
Que miran su creación
El sol sale por el izquierdo
Y se pone al derecho
Y confluyen las luces
Como un faro que trata de cegar a un marino
Para que el barco se pierda en un mundo inexplorado
Mundos paralelos
Magnéticos
Fríos
Los cinco continentes son cuatro: Asia, África y América

Al nacer el día muere tu presencia
Necesaria durante la noche
Aunque estés cubierta de nubes
Y la niebla me rodee
Puedo ver siempre tu rostro
Y tu geografía indómita
Que recorro sobre un globo
Y me dejo llevar por un sauve vaivén de Foxtrot
Y caigo eternamente en tu abismo
Caigo caigo caigo
Y renazco de mi mismo
Soy yo
El doble
El triple de mi
Yo

Un manto de insectos algodonados se posan en tus cabellos
Robando tu serenidad innata
Y tu luminosidad los traspasa
Y comienzan a llorar sus penas
Está lloviendo en mi conciencia
Y se inunda
Se seca
Y vuelve a la sequía eterna

Pero se crea un naufragio en ti
Y los barcos que intentan alcanzar una orilla inexistente
Comienzan a morir
Y desaparecen sin desarmar nada
Se hunden completamente sin apagar sus luces
Ni sus cálidos motores
Sólo queda el de los aeroplanos

El barco cae al abismo
El abismo estaba frente al faro
Junto a la roca
En medio del río
Que da a una cascada
Donde caen los barcos a un abismo
Y reflotan a un océano de perfumes
Done tu esencia impregna todo
Y los marineros enloquecen por probarte
Placer prohibido

Tus cuestionamientos te sumen en una angustia
Que calmas con un auto placer que todos mal ven
Pero nadie se atreve a decirte nada
Eres sagrada
Aunque es lo que más quieras
Que alguien te contradiga
Mujer solitaria
Sagrada y bella
Entrégate a mi
Ya sabes que yo me entrego a ti

Para llamarte
Despojaré a mi mandolina de sus ropajes
Y la tomaré por su cintura
Rígida y fría
Deslizaré mis manos por su cuerpo curvilíneo
Y tocaré cada rincón del mismo
Mis dedos se fusionarán con sus áureas cuerdas
Y gemirá como tantas veces lo ha hecho
Gemirá para ti
Porque yo lo quiero

Un aviador escucha los gemidos de mi mandolina
Y mira el horizonte
Y siente que debe volar sin motores
Y se lanza al vacío
Y se convierte en ave
Que vuela contra el viento
Que roza una hoja de un árbol
Y vuela con el viento
Y golpea el rostro de un hombre
Que siente la caricia de la hoja
Y la pisa
Y se rompe el proceso
Fuera de toda lógica
Es inesperado
Impredecible
Como tú

El cielo se nubla al ver caer al aviador
Que fue ave
Las bandadas de ellas confluyen como el agua de un río
E inundan todo el cielo
El espacio
Cada rincón del firmamento
El universo se plaga de aves
Y tus miradas
Tu impotencia lo sume en una serenidad
Las aves se van
Y se transforman en nubes
Que comienzan a llorar
Y caen las gotas
Que riegan un ciprés
Y crece y crece
Y llena el mundo de su aroma y sus hojas
Ásperos cabellos vegetales
Y muere por la falta de lluvia unos años después
Y muere lleno de almas
Las tumbas son la penúltima o quizá ante penúltima morada

Cercana a su muerte
Una niña pierde su inocencia
Son los 6 años
Y su padre ebrio en sus inconsciencias
Abusa de ella
Como un hombre lo haría de su mandolina
La marca
La despoja
Y su inocencia muere con ella
Vivirá diez
Veinte
Cien
O mil años más
Pero ella ya murió en vida

Ella corre a un bosque de álamos
En búsca de la sombra
Del calor
Que los rayos de sol penetren por las ramas
Y la hagan ver su vergüenza
Su piel
Se siente abyecta
Imperfecta
Incorrecta
Insurrecta
Y ocultará el crimen de su padre
Usando un abrigo largo y negro
Hasta que el día de su muerte haya llegado

Soy el cielo y el infierno
Lo sagrado y lo blasfemo
El mar y el desierto
Lo radiante y lo lúgubre
Lo magnífico y lo anodino
Lo voluptuoso y lo prohibido
El fervoroso y el ateo
Soy el enfermo y el médico
Y el aire y la sal
Quizá todo
Quizá insignificante
Una amalgama de contradicciones
Apareándose

Y dan a luz a un dromedario
Que se ancla a mi
Como una rémora
Y me pregunta todos los días, cuando el sol comienza a asomarse
"¿Qué hora es?"
Y se va a nadar en un océano de arena
Perdido entre escorpiones transparentes

Intento atravesar montañas
Y mesetas
Colinas
Y volcanes
Con mi telescopio
Para llegar más alto que el mismo cielo
Y brotar nuevamente de la tierra
La misma que me acogerá antes de ser gusano
Antes de mi metamorfosis
Y ser polvo

Intentaré mirarte más
Y alcanzarte bella diosa creadora
Inexistente y bella como el vuelo de una golondrina
Intentaré alcanzarte en el horintaña y atravesar la montazonte
Tocar mi mandotarra y hacer llorar a mi guitonlina
Y cantar cantar y cantar
Y volar finalmente
Sin paracaídas
Sin alas
Lanzarme al vacío como el aviador
Y perderme para siempre en tu asbimo

Ya no lloras
Ya no ríes
Ya no gritas
Ya no creas ni destruyes
No gimes
No disfrutas
Ya eres una estrella más del cielo
Que seguirá iluminando
Hasta que tu energía se acabe
Y se disipe en música por el universo
Y vuelvas a caer
En una decadencia eterna
Como todos y cada uno de nosotros

Yo ne dormiré entre los astros y la luna y el sol
Y me consumiré entre su luz y su frío y su calor
Y te busccaré entre ellos
Queriendo encontrar la brisa con el aroma de tu cabello
Que como un antropófago
Necesita tu cuerpo
Tu piel
Tus ojos
Para vivir un día más
Escondido en la tierra
Riendo con los muertos
Y cantando a los árboles

Amor de un par de cuadras

El día estaba nublado, la llovizna golpeaba de manera persistente mi rostro, y a pesar de ser suave, cada momento bajo su manto, convertía mi ropa gradualmente en un estropajo. Caminé un par de cuadras y la micro se asomó lentamente en el horizonte, me afirmé de un árbol y esperé; por fin tenía ya un refugio a la insipiente lluvia.

A pesar de ir prácticamente vacía, me senté en los últimos asientos, el suave vaivén y lo suaves que me resultaban, me hicieron dormitar y recorrí media ciudad; cuando pude abrir mis ojos, sólo quedaba un asiento desocupado, el que estaba al lado mío, cosa que no me importó mayormente, y cerré los ojos. Un momento después, se sube en un paradero una joven, lo recuerdo porque vi su silueta venir lentamente hacia mi, y sentarse, sacar un pañuelo y ponerlo en su cuello, su perfume me adormeció, una mezcla de olores dulces con el olor de la tierra bañada por la lluvia; seguí durmiendo, pero, no tan profundamente.

Abrí los ojos, y era ya la mitad de mi camino, la joven que iba a mi lado, me tenía casi hipnotizado, su olor era cautivador; de un momento a otro, saca un dulce, y comienza a comerlo, escuchaba el sonido del dulce recorriendo cada rincón de su cavidad bucal, su lengua, deslizándose suavemente por el caramelo, desintegrando su azúcar, escuchaba su boca abrirse, y despegar sus labios, escuchaba su respiración, agitada por el éxtasis del azúcar; moviéndo su cuerpo, al ritmo de lo inestable del camino, y su acaramelado aliento, que escapaba de su boca, con cada lamida que daba al dichoso caramelo.
Necesitaba despertar, pero me encontraba en ese estado de vigilia en que se está conciente pero imposibilitado de moverse; fue mi obsesión, era mi razón del viaje ver su rostro, y escuchar su voz, que imaginaba suave, dulce; su respiración se hacía fuerte, así como el sonido de su lengua, sus dientes, sus labios, su saliva haciendo acción contra el azúcar. El sonido del motor, los llantos, la lluvia no existía, mis sentidos estaban centrados en ella.

Estaba a 5 cuadras de mi casa, y ella se para, afirma sus manos, su piel, suave, tersa, fría tocaron mi inmovil, inexpresivo y dormido rostro; al fin escuché su voz diciendo "Me deja en la esquina", era dulce, melodiosa, como una nota perfecta de un instrumento; con el freno y su estruendoso sonido al fin desperté, e intenté incorporarme pero era ya tarde, su figura, delgada y sutil se perdía en la oscuridad y los árboles. El sonido de su respiración quedo grabado a fuego en mi mente, aquellos sonidos mágicos; la imagen creada de sus labios, moviéndose con cada lamida a su dulce, y su resipiración fueron motivo de mis sueños, durante un largo tiempo. Desde ese largo viaje en micro, mi obsesión ha sido ella, la misteriosa joven del aliento dulce, a quien día a día escribo, y espero sentado en el paradero, día y noche, con lluvia o con sol.

Nunca más la vi, pero su figura, la imagen de ella, su voz y aquellos sonidos que me llevaron a un éxtasis en el sueño, son mi razón de vivir; al menos por ahora.

jueves, 11 de agosto de 2011

Alguien Yo

Buscando

Indagando

Investigando

Escudriñando

Husmeando

Por alguien como yo

Alguien para yo

Alguien yo


Esperando a

Alguien yo

Alguien tú

Alguien nosotros

Alguien vosotros

Alguien ellos


El alguien ella no existe en este momento

Y no existirá durante otro tanto

Quizá sea producto de una mala ilusión

O alguna pésima alucinación

Quizá si existió

Pero no quiera mencionarlo


Esperando al alguien

Algunos

Alguna

Mucho

Poco

Alguien


Mirando del cuadro a la historia

Del cuadro a la historia

De la historia al cuadro

Del marco a la historia

Del cuadro al momento

Del cuatoria al hisdro


Mirando el horizonte con ojos de gato

Instinto de gato de gato

Olfato de gato

Oído de gato

Tristeza de hombre

Esperando a que vengas

Y que no pases por la calle de enfrente

Y una pared de vehículos

O iracundos transeuntes

O tus propios pensamientos te impidan verme


Quizá te perdiste, sin quererlo

En un bosque de cipreses

Y conversas con ánimas sin nombre

Y te ríes y se ríen

Lloras y se ríen

Te asustas y se ríen

Gritas, corres y te detienes y se ríen

Y vuelven a sus coníferas


Alguien como yo

Que no sea yo

Alguien para mi

Que no sea una sombra de mi

Alguien yo

Que esté conmigo

Y yo con ella alguien

martes, 9 de agosto de 2011

Creo.

Creo en tu mirada como el origen de las cosas
Mirada creadora de mundos
Creo en una caricia tuya como la cura a lo incurable
Creo en tus palabras como inspiradoras de lo sagrado
Creo en tu piel como la suave caricia de la brisa marina

Creo en tu figura como inspiración
Y en tu cabello como un laberinto donde me pierdo sin querer salir
Creo en tu voz como el canto
Creo en tus labios como mi refugio a las horas
Y en tus besos como en viajes a por las galaxias

Creo en tus abrazos como lazos magnéticos
Creo en tu sonrisa como un collar de brillantes perlas
Creo en tu aroma como un perfume
Creo en tus palabras de manera ciega
Creo en tu imagen de manera sorda
Creo en tus melodías de manera muda

Creo recorrer toda tu geografía
De extremo a extremo
Sobrevolarte en un dirigible
Ligera y lentamente
Al ritmo de tus latidos
Al compás de tus gemidos
A la frecuendia de tu respiración
Y a la temperatura de tu piel

Subirme a un aeroplano
Y perderme en tus ojos por el magnetismo que me atrae
Volar entre sus auroras boreales
En su Ecuador
Y sus polos congelados y anodinos
Caer en sus desiertos y aislarse
Aislarme
Aislarte

Aislarme en mis sueños
Porque eso eres
Parte de mis sueños
El mundo podría estar amueblado a tu mirada
Solo si fueses real
Sólo si me miraras
Sólo si me hablaras
Sólo si me amaras

jueves, 4 de agosto de 2011

El Punto Áureo

¿Qué explica tu silencio?

¿Cuál es el motivo de tu distancia?

Sigo sin saber el por qué de tu abyecta lejanía

Intentando descubrirla navegando en el océano de tus enigmas

Como un barco sin un norte

Que se acerca a la orilla en un horizonte sin faros


Busco el punto áureo de tus ojos

En algún lugar del infinito

Iluminado por millones de pequeños diamantes resplandecientes

Enceguecedores

Perdido en un espacio sin gravedad

Ligero

Sin sentir la angustia


Desde un astro perdido en el espacio

Se desprende un océano en medio del desierto

Y no estás en él

Soy el un aviador sin radar

Intentando caer en el mar


El ave fénix que no muere por las noches

Y renace en medio de una uva

Que cayó de su parral

Que creció de la tierra

Que nació de una semilla

Que vino de una uva

Que cayó de su parral

Que creció de la tierra

Que nació de una semilla

Que el destino quizo que cayera


Por ti las caravanas se perdían en el desierto

Buscando el punto más centellante en el sombrío firmamento

Aviones que cambiaban su rumbo

Y barcos que se estrellaban intentando alcanzar la estrella más brillante

Que se alejaba a medida que avanzaban

En un eterno vaivén de horizontes impresisos


Te seguían las golondrinas

Llegando a latitudes inimaginables

Donde el cóndor las miraba con desprecio

De su plumaje que ondeaba el viento

Con miedo pienso

Envidia

Desesperanza

Incoherencia

Ilógica


Explorando llanuras inexploradas

Explotando minas no explotadas

Degustando comidas que no se comen

Y buscándote donde no estás

Sin sentir siquiera una brisa que sea tuya

Que me queme el rostro

Y me lanze más allá de mi entendimiento

Donde hay un lugar despoblado

Y que se comienza a poblar

Pero no te veo


Busco sin calma tu hipnótico anillo

De rayos centellantes

El punto plateado de tu penetrante mirada

Que deambula en mis noches

Golpeado por la marea que trae a la orilla de mi cama

Todo lo que el mar no quizo que nos pasara


El aviador cae en un campo de algodón

Ante la atónita mirada de los negros esclavos

Piensan que es su salvador

Pero solo cae en un clavicordio

Creando cacofonías

Y vomitando notas


El aviador no soltó su paracaídas

Y se dejó llevar por el aire

Cayó en medio del algodón

Más abajo de las raíces

Dentro en la tierra

Donde nace el trigo

Donde nace el agua

El mar y los ríos

Donde brotan palabras

Donde impera el silencio


Los perros aullan

Adoloridos por el silencio

Por la quietud que produce tu ausencia

Abren las tumbas vacías y llenas de polvo

Y salen al espacio las almas sin rostro

Y una pastora cósmica arrea ovejas

Y puedo ver una constelación

Mientras voy en un sosegado viaje en tren

Que se mueve al ritmo de un fox-trot


El maquinista va quemando libros

Para avanzar con la magia de las palabras

Y un niño se marea

Mirando la inmensidad del ínfimo espacio de las galaxias

Perdiendo su baqueteada mirada entre los millones de ojos brillantes

En el concierto que da un guitarrista

En la cima de un monte

En un pequeño planeta

Asolado por un cometa

Que lo baña en su estela

Y el guitarrista se congela

Pero no su música


Recita un huracán perdido a través del infinito

Secundado por una tormenta

Que desprende árboles

Que dormían bajo las melodías de las golondrinas

Alimentados por ríos de aguas diáfanas

En los que viven famélicos peces grises


Y yo sigo mirando todo esto

Buscando tu luz en el espacio

Siguiendo tu aroma a través de las corrientes

Flotando mis pensamientos en el vacío

Vacío de angustias

Vacío de alegrías

Vacío de desamores

Vacío de tristezas

El vacío de los besos que nunca existieron

Y de una insípida caricia de manos


Te idealizo a través de los astros

Y te enaltezco a través de una melodía

Pero no estás

No te veo y no me ves

No tienes ojos

No tienes pies

Ni manos ni boca

Ni sentimientos ni emociones

No tienes cuerpo

No existes

Te perdiste en la inmensidad de la noche

De una pasada fría y olvidada noche


Descansa en islas en el cielo

En las nubes del mar

Nada entre peces bajo tierra

Y toca el arpa

Rompe el piano

Y desaste con las notas del órgano

Como el azor

En busca de el final de una vida

Para extender la suya