martes, 31 de mayo de 2011

Una triste paradigma.

Me encanta escuchar un "te quiero", pero no forzado.
Me gusta un abrazo, pero no de compromiso.
Me gustan los besos, pero, por mientras no.
Me gusta tomar de la mano a alguien, pero, tomar de la mano es un mero eufemismo, que representa algo más grande y profundo.
Me gusta sentir la respiración de otra persona en mi cuello, pero, es muy riesgoso.
El riesgo no va con el avanzar, ni en retroceder, el riesgo está en caer.
En caer, y tampoco en caer, está en caer y no poder volver.
Qué miedo aquel que carcome al plantear los sentimientos, pero qué miedo también es aquel que carcome, corrompe e invade cuando sabes que, es el final.

Si, hay muchísimas cosas en la vida por las cuales luchar, quizá más importantes, pero, no hay que olvidar, que el apoyo, el cariño, son fundamentales para cada humano, y yo como tal, siento que eso no está presente en mi existencia.

La duda me consuela, el cuestionar me ayuda.
Criticarme, cuestionarme y dudar.
Es la tríada que me rige diariamente por ahora.

Sé que solo tengo 17, mis amigos son felices con sus novias, parejas, lo que sean.
Sé que tengo que estudiar.
Querer a mi familia, vivir mucho más.
Pero, simplemente resulta frustrante.

Quizá solo tengo las hormonas alborotadas, o he leído mucho.
O me cuestiono mucho.
Pero, de todas formas y sea cual sea la razón..
Me hace falta un "Te quiero" sin ser forzado ni meramente de compromiso.

Aunque, me gusten los "Te Quiero".
Me dan miedo a la vez.