De tus ojos una lágrima,
de tus labios un suspiro,
de tu aliento un respiro; eso soy,
pero si me preguntas,
sigues viviendo
en el rincón de mis recuerdos.
Entras como negra sombra,
como perra indeseable,
como amarga muerte.
De tus ojos una lágrima,
gota seca desde que me fui delante,
o retrocedí, buscando dejarte,
buscando aljarme.
Buscando suerte,
y te siento, como muerte,
y me siento mudo, ciego,
estúpido.
Porque aunque de tus ojos soy
una seca lágrima,
mis deseos te buscan cuando de noche
te veo desnuda.
De tus ojos una gota,
de tu cuerpo un vacío,
de tu alma un orgasmo marchito,
de tu sexo el rechazo mismo.
De tus ojos una gota
y de tu vulva soy recuerdo nulo.
De mis ojos muchas gotas,
de mis manos la tristeza,
porque como un tarado
intento hacerme al lado,
mirar pa' delante,
dejarte atrás;
pero mis ojos siguen mirando atrás.
De tus ojos apenas una pestaña muerta,
de tu vista una sombra fea,
de tus labios la risa maldita,
de tu alma una comedia.
Pero de mis ojos eres lágrima,
de mis manos deseo,
de mi cuerpo el lamento,
y por eso merezco el infierno,
porque a pesar de todo no te olvido.
Porque por perra aún te sigo.
Merezco garabatos,
"conchetumare" me merezco.
Y como soy todo eso y eres todo esto,
en la lejanía te recordaré.
Cuando esté cerca de ti la muerte
y por fin pueda dejar de llorarte,
dejaré de ser en tus ojos una lágrima seca,
y tu muerte será mi sonrisa.
viernes, 19 de diciembre de 2014
jueves, 8 de mayo de 2014
Reloj, marca las horas
Te miré, desconocida, en un cruce del azar,
un coincidir inesperado de tu vida y la mía.
Te miré, desconocida, pero no te reconocí,
tal vez porque no quise, tal vez porque no debí.
Pero el tiempo fue fluyendo y te volví a mirar,
ya no desconocida, sino que anhelada.
Te vi, mi conocida, hasta empezar a llenar la botella
de mi amor escurridizo.
Los días fueron mi viento cálido
que empujaron la pluma liviana de tu amor,
llevándola hacia los horizontes del reloj,
el de las esperas y el de la razón.
Te vi, mi conocida de palabras y de canciones.
Pero tu sonrisa ahora es lejana,
desconectada de ese beso torpe en una esquina de Valparaíso.
Buscado por horas; consumado en instantes.
Esa sonrisa que busco al mirar tu foto y que no encuentro.
Ese brillo de tus ojos que veía cuando me ponía sobre ti.
Ese llanto de tus labios que brotaba desde tu placer.
Todo no está, mi conocida de noches cálidas.
No está como tus cabellos en mi memoria.
Y tu sonrisa ahora es de dolor,
dolor que golpea y que debo calmar,
igual como calmaba mi amor con besos que no querías.
Igual como calmaba mi amor haciendo juntos el camino,
sentados juntos en la micro,
leyendo juntos un libro o caminando sin claridad,
sólo caminando.
Caminatas por el frío,
sudorosas en el calor.
Yo iba a tu lado y escoltaba la imagen de tus labios,
los que con seriedad me respondían.
Y ahora, con todo eso presente como un dolor crónico,
no quiero regresar, porque marcaste el punto en que tu camino gira hacia el este
y el mío hacia el oeste.
Distancia insosayable ahora y mañana.
Y será mucho tiempo, mucho miedo, mucho horror
hasta poder mirar de nuevo tu sonrisa y que sea eso,
tu sonrisa; ni más ni menos.
No te sientas mal, en todo caso,
la llevo dibujada sobre la mía.
Aunque se borra con los días.
Y por eso ahora, desesperado,
te empezaré a odiar,
para así poder mantener un tiempo más,
quizá cuántas vueltas más de mi reloj,
tu sonrisa junto a la mía,
antes de extraviarla y extraviarte,
definitivamente...
un coincidir inesperado de tu vida y la mía.
Te miré, desconocida, pero no te reconocí,
tal vez porque no quise, tal vez porque no debí.
Pero el tiempo fue fluyendo y te volví a mirar,
ya no desconocida, sino que anhelada.
Te vi, mi conocida, hasta empezar a llenar la botella
de mi amor escurridizo.
Los días fueron mi viento cálido
que empujaron la pluma liviana de tu amor,
llevándola hacia los horizontes del reloj,
el de las esperas y el de la razón.
Te vi, mi conocida de palabras y de canciones.
Pero tu sonrisa ahora es lejana,
desconectada de ese beso torpe en una esquina de Valparaíso.
Buscado por horas; consumado en instantes.
Esa sonrisa que busco al mirar tu foto y que no encuentro.
Ese brillo de tus ojos que veía cuando me ponía sobre ti.
Ese llanto de tus labios que brotaba desde tu placer.
Todo no está, mi conocida de noches cálidas.
No está como tus cabellos en mi memoria.
Y tu sonrisa ahora es de dolor,
dolor que golpea y que debo calmar,
igual como calmaba mi amor con besos que no querías.
Igual como calmaba mi amor haciendo juntos el camino,
sentados juntos en la micro,
leyendo juntos un libro o caminando sin claridad,
sólo caminando.
Caminatas por el frío,
sudorosas en el calor.
Yo iba a tu lado y escoltaba la imagen de tus labios,
los que con seriedad me respondían.
Y ahora, con todo eso presente como un dolor crónico,
no quiero regresar, porque marcaste el punto en que tu camino gira hacia el este
y el mío hacia el oeste.
Distancia insosayable ahora y mañana.
Y será mucho tiempo, mucho miedo, mucho horror
hasta poder mirar de nuevo tu sonrisa y que sea eso,
tu sonrisa; ni más ni menos.
No te sientas mal, en todo caso,
la llevo dibujada sobre la mía.
Aunque se borra con los días.
Y por eso ahora, desesperado,
te empezaré a odiar,
para así poder mantener un tiempo más,
quizá cuántas vueltas más de mi reloj,
tu sonrisa junto a la mía,
antes de extraviarla y extraviarte,
definitivamente...
miércoles, 19 de febrero de 2014
Pienso-te.
Te imagino
desde la pasión,
en cada gesto que realizas
cuando te me acercas caminando,
danzando tus pequeñas caderas
en un vaivén perfecto, como de cuerda de guitarra...
te pienso.
Te pienso siempre,
en silencio y en tempestad;
a todo instante.
Te pienso,
te imagino y vuelvo a pensarte,
porque ese lenguaje implacable
y apasionado de pensarte y encontrarte,
de hallarte en cada mirada y toque de tu piel,
me permiten crearte,
anticiparte moldeando mis manos
al contorno de las tuyas.
Te tomo la mano antes de que llegues...
Te pienso siempre,
desde las ganas de verte.
Desde la inaguantable paciencia ardiente de anticiparte,
crearte lentamente para tenerte aún cuando
no estés aquí.
desde la pasión,
en cada gesto que realizas
cuando te me acercas caminando,
danzando tus pequeñas caderas
en un vaivén perfecto, como de cuerda de guitarra...
te pienso.
Te pienso siempre,
en silencio y en tempestad;
a todo instante.
Te pienso,
te imagino y vuelvo a pensarte,
porque ese lenguaje implacable
y apasionado de pensarte y encontrarte,
de hallarte en cada mirada y toque de tu piel,
me permiten crearte,
anticiparte moldeando mis manos
al contorno de las tuyas.
Te tomo la mano antes de que llegues...
Te pienso siempre,
desde las ganas de verte.
Desde la inaguantable paciencia ardiente de anticiparte,
crearte lentamente para tenerte aún cuando
no estés aquí.
domingo, 9 de febrero de 2014
Eres
Eres flor, color, luz y verso.
Eres canto, llanto, futuro y sueño.
Eres aleluya, balada nocturna y credo.
Eres armonía, alegría, risa y beso.
Eres calor, silencio oculto y loco deseo.
Eres esperanza, vida, fe y camino ciego.
Eres ternura, dulzura, cariño y abrigo terso.
Eres amor, palabra, voz y eco.
Eres todo, eres todo lo que tengo y cuando no te veo.
Eres dolor silencio, frío y humo espeso.
Eres vacío, herida profunda y doloroso secreto.
Eres nostalgia, marasmo infausto y loco celo.
Eres dolor, eres daga doliente; pero sólo cuando no te tengo.
Eres canto, llanto, futuro y sueño.
Eres aleluya, balada nocturna y credo.
Eres armonía, alegría, risa y beso.
Eres calor, silencio oculto y loco deseo.
Eres esperanza, vida, fe y camino ciego.
Eres ternura, dulzura, cariño y abrigo terso.
Eres amor, palabra, voz y eco.
Eres todo, eres todo lo que tengo y cuando no te veo.
Eres dolor silencio, frío y humo espeso.
Eres vacío, herida profunda y doloroso secreto.
Eres nostalgia, marasmo infausto y loco celo.
Eres dolor, eres daga doliente; pero sólo cuando no te tengo.
domingo, 2 de febrero de 2014
El calor de tus labios
Amo el olor de esa gruta oculta.
Esa caverna cálida que se oculta delante de los montes simétricos.
Ese olor de vinos afrutados, de hierbas en infusión.
Amo el sabor de tu armadura.
Suave y marcada.
Amo el camino que me indica desde tus labios visibles a los invisibles.
Amo el viaje de ida, el descenso a los avernos.
Amo recorrer con la palabra el contorno de tu sombra.
Amo que me presiones a rezar al final de tu gruta.
De saborear la gloria de esas aguas celestiales que la cubren.
De hablarte sin decir una palabra. De mover los labios en busca del astro central.
Amo besarte, amo besar tus labios.
Tus labios secos y tus labios húmedos.
Amo besarte. Amo tu cuerpo. Amo tu alma. Amo tus cabellos.
Amo tu todo y tu nada.
Amo amarte.
Esa caverna cálida que se oculta delante de los montes simétricos.
Ese olor de vinos afrutados, de hierbas en infusión.
Amo el sabor de tu armadura.
Suave y marcada.
Amo el camino que me indica desde tus labios visibles a los invisibles.
Amo el viaje de ida, el descenso a los avernos.
Amo recorrer con la palabra el contorno de tu sombra.
Amo que me presiones a rezar al final de tu gruta.
De saborear la gloria de esas aguas celestiales que la cubren.
De hablarte sin decir una palabra. De mover los labios en busca del astro central.
Amo besarte, amo besar tus labios.
Tus labios secos y tus labios húmedos.
Amo besarte. Amo tu cuerpo. Amo tu alma. Amo tus cabellos.
Amo tu todo y tu nada.
Amo amarte.
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