Tú, mujer de silueta difusa.
Que cuando caminas dejas una parte de ti en el pasado.
Tú, mujer de ecléctica belleza.
Que cuando despiertas se abre el horizonte y deja pasar al viento del norte.
Tú, mujer distante como el oriente.
Que cuando me miras congelas el tiempo, y quemas al mundo con tus ojos áureos.
Tú, mujer fría.
Que cuando te escribo tu mirada permanece inmovil, aunque en el fondo, no eres indiferente.
Tú, mujer dulce como ambrosía.
Que cuando caminas las mariposas te danzan una triste melodía.
Tú, mujer silente como el espacio.
Que cuando cantas comienza a llover, porque tu voz cálida da al espacio destellos de lástima.
Mujer, que tras de ti llevas las luces, auroras y astros.
Y van cayendo en el sendero impreciso que vas dejando.
Y va cayendo la nieve sobre el camino.
Derritiendo a las mariposas.
Y callando a las golondrinas, que encandiladas por la belleza áurea de tu mirada, vuelan al ritmo de tus pasos.
Mujer, que delante de ti se abre el infinito, a la espera de tus pasos.
A la espera de que tus pies se posen sobre su piel.
Y sientan el dolor de tu belleza.
Y mientras caminas, siento celos del mar, porque con su brisa te envuelve, y te vuelve indefensa.
Y siento celos de tu voz, porque siempre está contigo.
Y mientras más siento celos, más te voy queriendo mujer misteriosa.
Mujer, que te pierdes en el manto frío y lúgubre, cómplice silente de la noche.
Y siento celos de la noche, la noche anterior y la siguiente, porque cada noche duerme junto a ti.
Y siento también celos del día, porque te mira y lo miras concientemente.
Y llego a sentir celos de ti misma, porque no estás conmigo.
Mujer, eres la medida universal de perfección.
Así mismo como el tiempo lo es para ambos.
Mujer, por ti el mundo entristece durante 6 meses.
Y radía durante otros 6.
Mujer, por ti los grandes caen, cayeron y caerán.
Y nacen, nacieron y nacerán.
A estas alturas siento celos del aire, porque prolonga tu voz.
Mujer, haces que sienta celos del sol, porque toca tus labios, suave y permanentemente.
¿Y qué es de mi si ti mujer?
Un ser frío que escribe palabras al azar.
Que las escupe al viento, y se las lleva más allá de los camellos azulados que se posan en el horizonte.
Tú, mujer de mirada enigmática.
Haces dudar a la realidad con instintos confusos.
Tú, mujer. Tú mujer; mujer, eres tú.
Mujer.
Eres la realidad y la irrealidad.
Y eres la nada, el todo y también el intermedio.
Cuando muestras tu rostro al mundo.
Caen las miradas sobre el universo, porque lo vas iluminando todo a tu paso.
Cuando caminas altiva en medio de nosotros mujer.
Nadie se atrve a mirarte, porque todos saben que la belleza no es para ser marchitada con miradas sin sentido.
Y prefieren imaginar tu figura perfecta.
Tú, mujer de piel tersa y aliento de mirra.
Caen las golondrinas a tus pies.
Y el manto eléctrico de la aurora te lleva por un camino ardiente.
Hacia el descanso nocturno.
Tú, mujer.