Sí, sí, sí. Sí, te amo.
No, ahora no quiero sonar "poético" (meloso, más bien).
Te extraño, me hice dependiente de tus besos, me hice dependiente de tus abrazos, de tus miradas sugerentes, de tus cosquillas que me provocaban, de esa lengua cálida y a ratos excitante... de todo, de todo tu ser, de todo tu cuerpo, de toda tu persona.
Mas no los tengo como quisiera, aunque tampoco se han marchado. Pero si no puedo tenerlos de la forma que quiero, me conformo con el recuerdo de ellos. Me conformo con robarte un beso, porque siento como que te estuviera conociendo nuevamente; como los primeros días. Y si tanto los extraño es mejor, porque en el momento en que se vuelvan a repetir serán como el primero, el más torpe y sonso de todos.
Así que empezaré a extrañarte, casi como si no te tuviera, para de esa forma, amarte de más maneras y anhelarte mucho más.
Por la chucha que te extraño. Sí, a ti te hablo, te espero y seguiré esperando conforme vayan pasando los días.
martes, 20 de agosto de 2013
sábado, 17 de agosto de 2013
Sí
Sí, pregúntame todo lo que quieras pues la respuesta será invariable y segura.
Sí, te amo. Te amo.
Te amo, I love you, Je t'aime... da igual, no voy a aprender todos los dialectos para decirlo, si con solo mirarme basta para saberlo.
Te amo, a ti, tú sabes quién eres. Tú que sabes que el valor de un libro va en la compra y no en el número.
Tú, tú y sólo tú.
Sí, te amo. Te amo.
Te amo, I love you, Je t'aime... da igual, no voy a aprender todos los dialectos para decirlo, si con solo mirarme basta para saberlo.
Te amo, a ti, tú sabes quién eres. Tú que sabes que el valor de un libro va en la compra y no en el número.
Tú, tú y sólo tú.
El/los día/s
El nido. El nido en el piso más alto.
En el cerro más distante.
En la vista más rara.
En el día más denso.
En el bus más extraño.
El día. Primer día que nació al atardecer de un miércoles y murió al mediodía del viernes.
El día. Único día con dos noches y dos amaneceres.
El día. Único con dos soles. Único con dos lunas.
Sin mirar por mi ventana, porque esos dos astros los podía tocar.
El día, día de lento avanzar, de relojes muertos, de comidas juntos.
El día de la Virgen del Carmen. El día de la Virgen. El día. Día.
El día más largo de mi vida.
Porque había algo de magia, de ciencia oculta que pudo unir tantas horas y crear de ellas un solo día.
Fue como un paseo juntos, tomados de los labios.
Como una siesta juntos, hechos uno solo.
Como un beso en la lluvia, con un techo encima.
Como ver más allá apenas dejando el instante de pasado que se desvanece.
Sí, su piel de terciopelo desterró al frío durante aquel día.
En el cerro más distante.
En la vista más rara.
En el día más denso.
En el bus más extraño.
El día. Primer día que nació al atardecer de un miércoles y murió al mediodía del viernes.
El día. Único día con dos noches y dos amaneceres.
El día. Único con dos soles. Único con dos lunas.
Sin mirar por mi ventana, porque esos dos astros los podía tocar.
El día, día de lento avanzar, de relojes muertos, de comidas juntos.
El día de la Virgen del Carmen. El día de la Virgen. El día. Día.
El día más largo de mi vida.
Porque había algo de magia, de ciencia oculta que pudo unir tantas horas y crear de ellas un solo día.
Fue como un paseo juntos, tomados de los labios.
Como una siesta juntos, hechos uno solo.
Como un beso en la lluvia, con un techo encima.
Como ver más allá apenas dejando el instante de pasado que se desvanece.
Sí, su piel de terciopelo desterró al frío durante aquel día.
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