martes, 13 de diciembre de 2011

Mi sombra angustiosa.

Un día quizá, un gran libro he de escribir
Y plasmar, bien revivir en un libro de hojas nuevas
Que con el tiempo serán hojas viejas
Y ahí estará, aquella sombra

Vi un día tras de mí una sombra angustiosa
Vi un día tras de mí una niebla densa
Un hato de cuerdas
Que me ataron, y no soltaron más

Mi libro será pobre en prosa.
Pero rico en emoción
Cada hoja será despojada de su virginidad
De su suave estado de nacimiento
Cada hoja llevará consigo un día
Cada día de aquella sombra angustiosa
Cada momento eterno atado a las cuerdas de la angustia

Cuerdas de ansiedad, niebla de miedo, sombra de temor
Tardes de desesperación, instantes de silencio
Aromas de llanto, miradas de angustia

Qusiera que mis palabras fueran un emblema
¿Serás el resultado de mi soledad?
Quizá sólo eres ello
La materialización de mis caídas
De todos esos "NO" que cada uno de ellas pronunció
De cada una de esas ilusiones muertas, que llevo atadas, como en un paracaídas

Eres simplemente mi angustia
Mi compañía en la soledad
Esa falta de amor
Ese desértico cariño que he recibido; que he dado
Me besas, te beso
Me invades, me dejo.

Quisiera escapar de ti, sombra angustiosa
Corriendo suavemente, sin apuros
Dejándote de lado, y atrás
Pero no adelante
Corriendo suave, como un leve arpegio

Intentando alcanzar algún suave y bello paisaje
Donde no te encuentres tú
"Angustia, el temor del pasado"
Un lugar, donde no encuentre mi pasado
Ni la ansiedad de mi futuro.

Un lugar donde Cronos realmente haya muerto
Y me dejes, vivir con mi soledad
No tener que mirarte más, sentirte más
No tener que pensar que recorrerás mi cuerpo
Ni tener que recibir tu amargo beso

Ah, mi sombra angustiosa
Ambos sabemos que ello no pasará
Y que serás mi compañera eterna en la soledad
Eterna compañía en el silencio
Suave y amargo beso de noche

Tu amor de día apareció
Y el día no te deja
La noche no te deja
Eres siempre presente
¿Cómo me deshago de ti mi sombra angustiosa?
Esa es la respuesta que no encontraré
No mientras viva con ésta soledad.

"...ía"

Te podría proponer salir una tarde
Caminando, no importa como
Y el sol desde la altura nos podría mirar
Te podría proponer ésto..
.. pero no sé como

Te podría proponer que eligieras el camino
El día y la hora
Te podría proponer quemar el calendario y dejar el reloj
Pero quisiera proponerte algo
Algo que nos deje contentos a los dos

Te propondría que aceptaras como regalo
Este mundo y el otro
Y el de más allá
Quizá te propondría -no lo sé-
El sol, el cielo y los astros
Pero no es lo que quisiera
No te propondría (porque te propongo)
Que miremos el cielo
Miremos hacia arriba
Miremos el cénit, perdámonos
Perdamos la mirada en el infinito, siempre mirando ese punto
Ese punto aureo donde se juntan nuestras miradas distantes.

Te podría proponer perdernos en el tiempo
Largarnos caminando (ya te dije, no importa cómo)
Y no mirarnos nunca más en un espejo
Que nos veamos solamente el uno al otro
Y ver como tus ojos son el reflejo de los míos

Y te podría proponer luego de perdernos
Volver, y que todos pregunten ¿Quiénes son ellos?
Y nosotros sonreír
Y ellos no reconozcan nuestros rostros, pero recuerden la historia de tu mirada
El sonido silente que expresan nuestras pupilas
Perdidas en la del otro

Te podría proponer tantas cosas.
Y de todo lo que te podría proponer
Lo que más quisiera es mirar el cénit
Mirar ese punto ciego, que se posa sobre ti, sobre mi
Que nos sigue siempre a donde vamos
Compañía silente y eterna
Mirar aquel lugar que nunca miramos
Perder nuestras miradas en el infinito
Y que luego se encuentren perdidas

Te podría proponer lo que no se puede proponer
Y todo lo que se puede plantear
Podría, ese "..ía" al final
Podría, ese condicional
Esa diferencia metalingüística que me marca del "te propongo"

El día que te diga mirándote a los ojos
Sintiendo tu respiración
Tus latidos y temblar
"Te propongo..."
Voy a ser feliz
Porque al fin podré hablarte realmente
Y escucharás mi voz con otro tono
Y sentirás mis manos con otra textura
Y verás mis ojos con otra mirada.

En otras palabras
Te propongo querernos.

Cuando tú me ames

Cuando tú me ames no lloverá en mi invierno
Cuando tú me ames los cipreces crecerán, plagados de golondrinas que anidan
Cuando tú me ames el viento traerá notas de amor en sus melodías
ineludibles ráfagas; vendaval de pasión que transporta.
Cuando tú me ames las rosas florecerán todas juntas,
las aves volarán; la lluvia cesará.

Manantiales cristalinos
caerán por laderas, riveras, correrán
sus aguas cristalinas
cuando tú me ames.

Cuando tú me ames diamantes escondidos
saldrán de sus guaridas a alumbrar la tarde.
Arpegios de dulzura inundarán la atmósfera,
resonando de tu voz.

Éxtasis y pasión en tu mirada,
las cuatro estaciones pasando por tus pupilas;
todos los días de nuestra historia son y serán porque yo te quiero.

Las fresias surgirán de su anual sueño,
tomadas de sus coloridas y perfumadas manos;
junto al pasto irán por los montes, praderas y colinas,
irán delante, junto y tras tus pasos el día que me ames.
Si pisas o desjojas una de ellas,
sus pétalos te dirán en una voz coral:
¡Corre y ámalo!

Y cuando caiga el día,
y nazca el alba del día que me ames
las ojas de los sauces llorarán, y la alegría crecerá por sus ramas.
Y las vertientes cursarán,
y un estanque crearán; fuente de aves de fuego y nidos milagrosos.

El día que me ames, tendrá la noche calurosa.
Noche al día, día a la noche.
Jornadas eternas sin pensamientos claros.
Sólo para el día que me ames.

El día que me ames, las naranjas serán azhares.
Cuando tú me ames la lluvia será vapor.
El momento en que me ames, la noche será día.
El instante en que me ames, te besaré.
Y te llevaré a un monte, sólo para hacerte ver cuan bella eres
ante la inmensidad del mundo.

Cuando tú me ames, yo te amaré ... más de lo que te amo.

Luego... de un largo andar

Luego de un largo andar
Alcancé -después de caminar-
Aquel punto en donde nuestros caminos
Habrían de distanciarse.
He caminado largas distancias
Como una golondrina en vuelo

Mis piernas de andar mecánico
Están dudosas pensantes e inquietas
Caminando 17 años y de un momento a otro
Y sin mediar aviso se detienen
Mis ojos -impresionados-

Comienzan a formar tu figura en horizonte
Horizonte que se abre -igual que como solía abrirse-
Para que con tus piernas de ciprés
Desfilaras ante la mirada antenta
De las montañas inertes
Con sus ojos de animal sentimental
Mirando al horizonte ya marchito
Marchito como mis sueños
Que caen como piedras al fondo de un lago
Fundiéndose en un punto áureo

Luego de un largo andar
Luego de tanto caminar
Mi memoria alcanzó aquel punto
-lejano como el Nilo-
En que se separó de la tuya
Dejando tu recuerdo guardado en el abismo
De mi congoja creciente

Pero ahora estoy acá nuevamente
Pudiendo ver tu rostro
-cubierto de cientos de peces- dibujado al fondo del lago
Y puedo ver tu boca
Y puedo sentir tu boca
Puedo anhelar aquella zanja húmeda y cálida
Adornada por blancas perlas
E inundada de la ambrosía que surge de ella
Que surge como agua en un manantial

Y puedo sentir tus besos ansiar tus besos desear tus besos
E imagino aquellos días
Fríos y cálidos
Y aquellas cálidas tardes
Donde nuestros labios se buscaban el uno al otro
Ciegos y perdidos en el espacio
Dibujando caricias con nuestras lenguas

Aquel momento en que nuestros labios se abrían
Como compuertas al agua
Y las golondrinas apresadas salían de mi
Buscando anidar en tus cipreses
Y se perdían conmigo en aquel bosque
Donde tu aliento de hierbas me llevaba
A los brazos de Morfeo

Sólo recuerdo sólo anhelo y sólo imagino
Hasta aquíes mucho caminar
Pero es sólo un punto
Es hora es tiempo de seguir
Alcancé este punto olvidado
Y lo recordélo suficiente
Recordé cada sensación cada momento
La atmósfera
Lo recordé lo suficiente al menos
Como para no tenerlo más en mi mente
Como para olvidarlo
Borrarlo para siempre.

Sonríe una vez más.

He andado por caminos de faroles
Cabellos infinitos
Que llevan a la orilla de gran océano inexistente
Bajo la lluvia fría de mi mirada atenta
(ahí debajo no hay nada más fuerte
que tu presencia invisible)
Y no he podido ver más
Sentir más
Imaginar más
Que tu silueta reflejada en el agua.

Hasta aquí no he hecho nada malo
Me he apegado al libreto de mi vida, de mi camino
Siguiendo mi sombra, mi soledad como un cometa...
... no ha bastado
Solo he bebido tu sombra
Mis manos se marchitan esperando el calor de las tuyas

Quiero que me mires
Quiero que me toques
Quiero asomar mis ojos y perderlos en el abismo de tu mirada
Quiero asomarme a ti
Perdido en esta selva marchita
Selva de cemento, selva muerta
Selva irreal, selva inexistente
Selva de palabras, selva de emociones infinitas
¡Déjame escalar por tus alturas
aferrado a tu infinito cabello!

Sí me sonries, es suficiente
Si me hablas, me lleno con tu calor
Pero no te veo
No te siento
Solo puedo esperar expectante
Jugando el juego imposible
A la ciega de tu amanecer perfecto.

Estoy aquí, esperando en la eternidad
Aferrado a un muro imaginario
Dotado de alas de papel
Que se derriten al volar

Estoy aquí, esperando, la calma es mi compañera
La soledad me guía.
Estoy aquí, esperando verte caminar hacia mi
Y que sonrías una vez más.

Tú.

Tú, mujer de silueta difusa.
Que cuando caminas dejas una parte de ti en el pasado.
Tú, mujer de ecléctica belleza.
Que cuando despiertas se abre el horizonte y deja pasar al viento del norte.

Tú, mujer distante como el oriente.
Que cuando me miras congelas el tiempo, y quemas al mundo con tus ojos áureos.
Tú, mujer fría.
Que cuando te escribo tu mirada permanece inmovil, aunque en el fondo, no eres indiferente.

Tú, mujer dulce como ambrosía.
Que cuando caminas las mariposas te danzan una triste melodía.
Tú, mujer silente como el espacio.
Que cuando cantas comienza a llover, porque tu voz cálida da al espacio destellos de lástima.

Mujer, que tras de ti llevas las luces, auroras y astros.
Y van cayendo en el sendero impreciso que vas dejando.
Y va cayendo la nieve sobre el camino.
Derritiendo a las mariposas.
Y callando a las golondrinas, que encandiladas por la belleza áurea de tu mirada, vuelan al ritmo de tus pasos.

Mujer, que delante de ti se abre el infinito, a la espera de tus pasos.
A la espera de que tus pies se posen sobre su piel.
Y sientan el dolor de tu belleza.
Y mientras caminas, siento celos del mar, porque con su brisa te envuelve, y te vuelve indefensa.
Y siento celos de tu voz, porque siempre está contigo.
Y mientras más siento celos, más te voy queriendo mujer misteriosa.

Mujer, que te pierdes en el manto frío y lúgubre, cómplice silente de la noche.
Y siento celos de la noche, la noche anterior y la siguiente, porque cada noche duerme junto a ti.
Y siento también celos del día, porque te mira y lo miras concientemente.
Y llego a sentir celos de ti misma, porque no estás conmigo.
Mujer, eres la medida universal de perfección.
Así mismo como el tiempo lo es para ambos.

Mujer, por ti el mundo entristece durante 6 meses.
Y radía durante otros 6.
Mujer, por ti los grandes caen, cayeron y caerán.
Y nacen, nacieron y nacerán.
A estas alturas siento celos del aire, porque prolonga tu voz.

Mujer, haces que sienta celos del sol, porque toca tus labios, suave y permanentemente.
¿Y qué es de mi si ti mujer?
Un ser frío que escribe palabras al azar.
Que las escupe al viento, y se las lleva más allá de los camellos azulados que se posan en el horizonte.

Tú, mujer de mirada enigmática.
Haces dudar a la realidad con instintos confusos.
Tú, mujer. Tú mujer; mujer, eres tú.
Mujer.
Eres la realidad y la irrealidad.
Y eres la nada, el todo y también el intermedio.

Cuando muestras tu rostro al mundo.
Caen las miradas sobre el universo, porque lo vas iluminando todo a tu paso.
Cuando caminas altiva en medio de nosotros mujer.
Nadie se atrve a mirarte, porque todos saben que la belleza no es para ser marchitada con miradas sin sentido.
Y prefieren imaginar tu figura perfecta.

Tú, mujer de piel tersa y aliento de mirra.
Caen las golondrinas a tus pies.
Y el manto eléctrico de la aurora te lleva por un camino ardiente.
Hacia el descanso nocturno.

Tú, mujer.

Humo.

Mis ojos de calle sucia.
Mis manos de vereda solitaria.
Mi rostro de ciudad desierta.
Mi voz de automóvil melancólico.
Hablan.
Dicen.
Muestran a la soledad naciente.
Siente el aroma humeante del motor.
El jardín mecánico.
Con su eterno ronronear.
Que detiene el tiempo.
Detiene el espacio.

Las horas pasaron ya.
Los cipreses cubren toda esta tierra.
¿No ves que rodean tu conciencia?.
La luna reposa.
Y el mar vomita sus penas.
¡Ey! hay demasiados pájaros libres.

Puedo tocar arpegios en tu piano.
Arpegios al ritmo de mis latidos.
Latidos a la temperatura de mis manos.
El espacio llora y se inunda de estrellas, tantas que no es posible ver.
Son las tres de la tarde y ya oscureció.
Hay mucho humo de tabaco rodeando la tierra.
Hay mucho humo ahogando las conciencias marchitas.

Debemos correr al abismo.
Debemos saltar del abismo.
Debemos descender al mundo.
Ser atropellados por la realidad.
Creemos una parte de infinito para nosotros.

El ave sobre la colina.

El ave decidió subir por la colina
Y miró las luces del firmamento.
El viento desvió su vuelo preciso, pero siguió volando.
El ave atravesó la noche.
Cruzó el tiempo y su propia edad.
La vi pasar altiva en el cielo.
Mis nervios se pusieron alerta.
La vi, la escuché, la sentí; no había más opción.
No sabía que significaba.
Dejé mi mente fluír.
El ave era yo, después de cien años de viaje.
Venía a buscarme.

En silencio la contemplé.
Y vi mis ojos al mirar los suyos.
Convertí sus pupilas en espejos.
Puertas de plata que se iban a cerrar.
Y me miré por última vez.
Y vi mi rostro demacrado; la mirada rutinaria.
Sentí que debía volar, y ver el reflejo en el agua.
En ese momento me sentí decorado por el universo.
Mi mente me decía que me dejara caer en algún abismo.
Y mientras caiga me dejara impregnar por el viento.
Que rompiera mis ataduras, y me quemara con la luz de la realidad.

Cuando hice parte mía aquella luz.
Desperté en la ilusión.
No estaba donde quería estar.
(Nunca estoy con quién ni como quiero).
Me siento libre, observando mi reflejo en movimiento.
Sintiéndo el desplazamiento.
Observo las siluetas vacías de las cadenenas de la opresión.
Aquellos que cierran sus ojos y que pueden ver.
Nadie les enseñó que para no ver, hay que no mirar.
Quiero mostrarles a mi yo.
Mi aventura; que su gozo sea mejor.
Que se impregnen de el placer de volar en libertad.
Que entiendan el significado de las sorisas en sus rostros.
Y que sientan como fluyen las emociones por sus venas.
Como se excita su cerebro.
Como se alegra su mente.
Les diré: "Abran sus ojos, y miren de frente a la realidad".
Y podrán correr.
Quizá ... volar ...

Siento celos por...

Siento celos de la luna, porque la puedes ver día a día; noche a noche.
Siento celos del sol, porque te calienta e ilumina, y hace brillar tus ojos.
Siento celos del mar, porque con su brisa te envuelve, y te vuelve indefensa.
Siento celos del mundo, porque día a día ve tu rostro iluminarlo.

Siento celos del aire, porque prolonga tu voz.
Siento celos de las rosas que son dignas de tu atención.
Siento celos del cielo, que se prolonga infinito ante tu atenta mirada.
Siento celos de las olas del mar, porque las escuchas atentamente, hasta en tus sueños.

Siento celos de los cerros, que te miran día a día, momento a momento.
Siento celos del caminante solitario que pasa frente a ti.
Siento celos de la noche, la noche anterior y la siguiente, porque cada noche duerme junto a ti.
Siento celos de los astros, que te hacen voltear la mirada.

Siento celos del tiempo, porque es la única medida universal para ambos.
Siento celos de la música y sus notas, porque te pueden conmover.
Siento celos de tu voz, porque siempre está contigo.
Siento celos de ti misma, porque no estás conmigo.

Idea Nº8.

Mirando el horizonte más allá del cénit
Apareciste al fondo de mis sueños
Como un par de astros
Dos esmeraldas en la manta cósmica

Eras tan hermosa que olvidé como hablar

Caminaste junto a mi
Bajo un manto de llanto
Empapados de miradas cómplices y silentes
Sin rumbo avanzar

Eras tan hermosa que olvidé como besar

Bebimos un tembloroso café
Agitando nuestras chaquetas
Mirando sútilmente el iris del otro
Encandilado por las gemas de tus pupilas

Eras tan hermosa que olvidé como caminar

Ahora te paseas en frente de mi
Y dices no saber que estoy para ti
Aunque lo sabes y siempre te miro
Y durante breves instantes nuestras miradas se juntan

Eres tan hermosa que aprendí a cantar.

Día.

Cada mañana detrás de la empalizada celestial
Se asoma imponente el dios Helio
Y nace el día de su propia muerte
Como el ave Fénix

Cada vez permanece más con su mirada atenta aquella luz del firmamento
Despierta antes y duerme menos
Calienta al ser humano
Creador de vida

La mañana es el golpe de energía en la cara
Que asciende
Como el volantín bajo el aliento primaveral
Lentamente asomando su rostro sobre los rostros de otros

Al mediodía ya está cansado
Pero es el momento de mayor realidad del día
Su mirada penetrante e ineludible como la órbita terrestre
No existe la indiferencia al hablar de él

La tarde es una llanura
Donde los rebaños se alimentan y descansan
Donde duermen brevemente
Intentando alcanzar el firmamento

El atardecer es irreal y es efímero
Ese momento en que el sol comienza a agonizar
Y la vieja noche muestra su manto que se despliega
En esa eterna carrera de los días perdidos

El atardecer es el momento más irreal
Florecen las nostalgias y la realidad se funde con la ficción
Y nacen miles de nuevos mundos
Uno por cada mente pensante

El anochecer es frío pero lo más real del día
De mirada fría de presencia tétrica
La noche es la cómplice de lo prohibido
La concepción de las angustias

La noche es el génesis de los miedos
Y la compañera de los sueños
De las ideas que se presentan si esperarlo
Mientras se cumple una parte del ciclo de vivir

Y todo esto es un día
Mientras el sol está sobre nuestras cabezas
Mientras el sol se desplaza con sus alas derretidas por su calor
Y la noche lo persigue con su rostro oscuro y muerto

Plagado de astros del firmamento
Que se presenta como su rostro
Plagado de faros en el cielo nocturno
Y collares de diamantes brillantes

Si el sol se ve avergonzado
Se cubrirá de nubes como un biombo
Y se marchará a otro lugar
Haciendo todo más irreal.

Miro.

Miro a través de tus ojos
El sendero que se refleja en ellos
Miro a través de tus ojos
Como espejos de la noche

Miro a través de tus ojos
Océanos infinitos
Miro a través de tus ojos
Ventanas prohibidas

Y busco mi reflejo en tus ojos
Y al sol
Que sale por el derecho y se pone al izquierdo
Pero un sonido como de motor me interrumpe
Y estás muerta

Comienzas a caer ahora ante mis ojos
Y caes mirando mis ojos
Cayendo
caes
Desciendes

Miro a través de tus ojos
Y sólo se ve el abismo de tu soledad
Miro a través de tus ojos
Y se ve la nebulosa de la angustia que me atrapa

En tus ojos se produce el cénit de mi alegría
Y no puede estar más lejos
Porque no puedes estar más abajo
Al fondo

Caminando sin rumbo
Miro a través de tus ojos
Y sólo veo tus ojos
Y mi rostro en tus ojos
Y el mundo en tus ojos
El cielo y sus diamantes brillantes en su capa oscura
Pero no más allá de tus ojos
No más allá de tus iris

Caíste y caíste
Y ya no puedes volver
Galaxia de emociones
Ansiando ascender
Muerta
Fallecida
Difunta
Reducida a cenizas
O quizá no
Reducida a tu recuerdo
A la luz de tus ojos

Alas.

Desfilan ante mis ojos matices, reflejados en el agua
Pasan también las estaciones
Las cuatro estaciones son tres: invierno y primavera
Los colores del otoño y la hija del verano
Y el tiempo avanza rápido, en desfile se acelera.

Viene ya el invierno, asomando su frío rostro en el horizonte.
Yo acá, parado en la neblina
Mi mirada se fusiona con las gotas del cielo
Creo que es innecesario quedarme acá viendo esto solo.
Aunque no hay nadie a mi lado, más allá de mis pensamientos.
Me acompaña una bandada de golondrinas surcando el horizonte.

Miro el agua en el suelo, y se muestra como una cara triste
Dañada
Demacrada
Deteriorada
Estropeada
Aflijida
Angustiada
Mustia
Mohína
Apenada
Quisiera ahogarme en su tristeza
Y cambiar el tiempo
Como un poeta modifica sus versos.

Así, el desfile continúa.
Caen hojas con el viento cálido de la lluvia.
Y comienza a llover un día de Febrero
Impresionó a todos
No lo entendí
Mi dolor pende del cielo gris.

Mientras llueve, los gorriones vuelan
Y yo intento alcanzarlos con mis alas derretidas por el tiempo
Y el tiempo avanzó tan rápido
Junto con sus estaciones
Me dejaron atrás.
Muy rápido
Quedé atrás.
Ciego.

Entonces una piedra rodó desde el cielo, y cayó sobre el agua
Y puso final al extraño verano
Con el frío empecéa recordar y ver pasar
Cada estación, cada una más gris y triste que la anterior
Y llegó el verano, con sus gorriones
Y yo con mis alas derretidas y envejecidas
El tiempo es el único que no volvió al mismo punto.

Noche.

Noche
Diosa lúgubre del manto vigilante
Centinela de las pasiones ocultas
Eres la muerte del día
Y su gestación
Eres cómplice silenciosa y vigilante
De sentimientos prohibidos
Compañera eterna del caminante solitario
Qué como una escalera musical
Bajas en tu escala

Agonizante melodía
Y ya despliegas tu manto de diamantes luminosos como un techo
Vas subiendo desde el oriente
Y en la mañana desciendes al occidente
Metálicas, inertes y muertas
Y te hundes en el mar
Mientras el sol te persigue en carrera desigual
Por atrás de los cerros.
Noche, eres angustia latente
Eres fría, o a veces cálida
Eres de mirada aterradora
Oscura
Mi desesperación penetrante
El miedo más grande
Eres muerte
Eres fin
Y eres comienzo
Avanzas con el año
Y eres más joven, o más longeva
Pero siempre vuelas al ver al sol
Como las aves
(sólo las que se pierden en el horizonte, buscando el día
para dejarte atrás fría noche)
las
Noche
Te miro con miedo
No me haces feliz
Contigo nace la angustia en mi
Mientras tú mueres y naces y mueres y naces
Como el ave fenix.
Noche
Muere
Muere irremediablemente
Y cae
Piérdete en el abismo, cómo lo haces cada amanecer
O haz de esta mente herida, insensible
Para sentirte y serte indiferente.
Piérdete oscura harpía de mi mismo
Piérdete vieja Nix.