Mirando el horizonte más allá del cénit
Apareciste al fondo de mis sueños
Como un par de astros
Dos esmeraldas en la manta cósmica
Eras tan hermosa que olvidé como hablar
Caminaste junto a mi
Bajo un manto de llanto
Empapados de miradas cómplices y silentes
Sin rumbo avanzar
Eras tan hermosa que olvidé como besar
Bebimos un tembloroso café
Agitando nuestras chaquetas
Mirando sútilmente el iris del otro
Encandilado por las gemas de tus pupilas
Eras tan hermosa que olvidé como caminar
Ahora te paseas en frente de mi
Y dices no saber que estoy para ti
Aunque lo sabes y siempre te miro
Y durante breves instantes nuestras miradas se juntan
Eres tan hermosa que aprendí a cantar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario