martes, 13 de diciembre de 2011

Día.

Cada mañana detrás de la empalizada celestial
Se asoma imponente el dios Helio
Y nace el día de su propia muerte
Como el ave Fénix

Cada vez permanece más con su mirada atenta aquella luz del firmamento
Despierta antes y duerme menos
Calienta al ser humano
Creador de vida

La mañana es el golpe de energía en la cara
Que asciende
Como el volantín bajo el aliento primaveral
Lentamente asomando su rostro sobre los rostros de otros

Al mediodía ya está cansado
Pero es el momento de mayor realidad del día
Su mirada penetrante e ineludible como la órbita terrestre
No existe la indiferencia al hablar de él

La tarde es una llanura
Donde los rebaños se alimentan y descansan
Donde duermen brevemente
Intentando alcanzar el firmamento

El atardecer es irreal y es efímero
Ese momento en que el sol comienza a agonizar
Y la vieja noche muestra su manto que se despliega
En esa eterna carrera de los días perdidos

El atardecer es el momento más irreal
Florecen las nostalgias y la realidad se funde con la ficción
Y nacen miles de nuevos mundos
Uno por cada mente pensante

El anochecer es frío pero lo más real del día
De mirada fría de presencia tétrica
La noche es la cómplice de lo prohibido
La concepción de las angustias

La noche es el génesis de los miedos
Y la compañera de los sueños
De las ideas que se presentan si esperarlo
Mientras se cumple una parte del ciclo de vivir

Y todo esto es un día
Mientras el sol está sobre nuestras cabezas
Mientras el sol se desplaza con sus alas derretidas por su calor
Y la noche lo persigue con su rostro oscuro y muerto

Plagado de astros del firmamento
Que se presenta como su rostro
Plagado de faros en el cielo nocturno
Y collares de diamantes brillantes

Si el sol se ve avergonzado
Se cubrirá de nubes como un biombo
Y se marchará a otro lugar
Haciendo todo más irreal.

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