jueves, 4 de agosto de 2011

El Punto Áureo

¿Qué explica tu silencio?

¿Cuál es el motivo de tu distancia?

Sigo sin saber el por qué de tu abyecta lejanía

Intentando descubrirla navegando en el océano de tus enigmas

Como un barco sin un norte

Que se acerca a la orilla en un horizonte sin faros


Busco el punto áureo de tus ojos

En algún lugar del infinito

Iluminado por millones de pequeños diamantes resplandecientes

Enceguecedores

Perdido en un espacio sin gravedad

Ligero

Sin sentir la angustia


Desde un astro perdido en el espacio

Se desprende un océano en medio del desierto

Y no estás en él

Soy el un aviador sin radar

Intentando caer en el mar


El ave fénix que no muere por las noches

Y renace en medio de una uva

Que cayó de su parral

Que creció de la tierra

Que nació de una semilla

Que vino de una uva

Que cayó de su parral

Que creció de la tierra

Que nació de una semilla

Que el destino quizo que cayera


Por ti las caravanas se perdían en el desierto

Buscando el punto más centellante en el sombrío firmamento

Aviones que cambiaban su rumbo

Y barcos que se estrellaban intentando alcanzar la estrella más brillante

Que se alejaba a medida que avanzaban

En un eterno vaivén de horizontes impresisos


Te seguían las golondrinas

Llegando a latitudes inimaginables

Donde el cóndor las miraba con desprecio

De su plumaje que ondeaba el viento

Con miedo pienso

Envidia

Desesperanza

Incoherencia

Ilógica


Explorando llanuras inexploradas

Explotando minas no explotadas

Degustando comidas que no se comen

Y buscándote donde no estás

Sin sentir siquiera una brisa que sea tuya

Que me queme el rostro

Y me lanze más allá de mi entendimiento

Donde hay un lugar despoblado

Y que se comienza a poblar

Pero no te veo


Busco sin calma tu hipnótico anillo

De rayos centellantes

El punto plateado de tu penetrante mirada

Que deambula en mis noches

Golpeado por la marea que trae a la orilla de mi cama

Todo lo que el mar no quizo que nos pasara


El aviador cae en un campo de algodón

Ante la atónita mirada de los negros esclavos

Piensan que es su salvador

Pero solo cae en un clavicordio

Creando cacofonías

Y vomitando notas


El aviador no soltó su paracaídas

Y se dejó llevar por el aire

Cayó en medio del algodón

Más abajo de las raíces

Dentro en la tierra

Donde nace el trigo

Donde nace el agua

El mar y los ríos

Donde brotan palabras

Donde impera el silencio


Los perros aullan

Adoloridos por el silencio

Por la quietud que produce tu ausencia

Abren las tumbas vacías y llenas de polvo

Y salen al espacio las almas sin rostro

Y una pastora cósmica arrea ovejas

Y puedo ver una constelación

Mientras voy en un sosegado viaje en tren

Que se mueve al ritmo de un fox-trot


El maquinista va quemando libros

Para avanzar con la magia de las palabras

Y un niño se marea

Mirando la inmensidad del ínfimo espacio de las galaxias

Perdiendo su baqueteada mirada entre los millones de ojos brillantes

En el concierto que da un guitarrista

En la cima de un monte

En un pequeño planeta

Asolado por un cometa

Que lo baña en su estela

Y el guitarrista se congela

Pero no su música


Recita un huracán perdido a través del infinito

Secundado por una tormenta

Que desprende árboles

Que dormían bajo las melodías de las golondrinas

Alimentados por ríos de aguas diáfanas

En los que viven famélicos peces grises


Y yo sigo mirando todo esto

Buscando tu luz en el espacio

Siguiendo tu aroma a través de las corrientes

Flotando mis pensamientos en el vacío

Vacío de angustias

Vacío de alegrías

Vacío de desamores

Vacío de tristezas

El vacío de los besos que nunca existieron

Y de una insípida caricia de manos


Te idealizo a través de los astros

Y te enaltezco a través de una melodía

Pero no estás

No te veo y no me ves

No tienes ojos

No tienes pies

Ni manos ni boca

Ni sentimientos ni emociones

No tienes cuerpo

No existes

Te perdiste en la inmensidad de la noche

De una pasada fría y olvidada noche


Descansa en islas en el cielo

En las nubes del mar

Nada entre peces bajo tierra

Y toca el arpa

Rompe el piano

Y desaste con las notas del órgano

Como el azor

En busca de el final de una vida

Para extender la suya

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